Una funda de almohada de seda ayuda, gracias a una proteína natural, a prevenir el envejecimiento prematuro de la piel, garantiza una suavidad sedosa del rostro durante toda la noche y calma las pieles sensibles o enrojecidas. La seda no retiene impurezas, evitando que polvo, bacterias, microbios y alérgenos permanezcan en la piel mientras duermes. Además, la seda es más transpirable que otros materiales y también es más hidratante.